Bungee Jump Cola de Caballo

Chantel Barnshaw

Durante mi segundo semestre en Monterrey, quise hacer actividades afuera de la universidad porque no estoy tomando muchas clases. En el semestre pasado, mis padres me visitaron para conocer México y aprender su cultura y costumbres, fuimos también a Cola de Caballo para ver la naturaleza y la cascada. Me gustó mucho porque en febrero, no hay muchos turistas en Monterrey entonces fue muy tranquilo y bonito.

En septiembre mi amiga me invitó a Cola de Caballo y fue por la segunda vez, juntamente con un grupo de estudiantes internacionales que quería saltar de bungee. En total había ocho estudiantes, un chico de Suecia, uno de Dinamarca, dos de México, una chica de Alemania, una de Noruega, una de Nueva Zelanda y yo. El salto en Cola de Caballo es el más alto en México porque cuenta con setenta metros de altura, pero mi mayor miedo es exactamente la altura entonces no estaba muy segura.

Era muy temprano y una noche antes salimos de fiesta hasta tarde y muchos de nosotros estábamos crudos. Hacía mucho calor pero parecía un buen clima para saltar, estaba cansada y tenía mucho miedo además que no creía que pudiera hacerlo. Pensé bastante y hablé con dos chicos que ya habían saltado y me contaron su experiencia, además que después de pagar cuatrocientos pesos y el instructor me dijo que no podía devolver mi dinero si escogiera no hacerlo, decidí ser la tercera después de las chicas de Alemania y Noruega. La alemana no tenía miedo porque ya había saltado de un avión antes. La mire cuando caminó hasta la orilla y después estuvo parada en la orilla por diez minutos y antes de saltar el instructor le instruyó de cómo saltar correctamente.

Cada salto tardó cerca de siete minutos, y cuando fue mi turno, me puse muy nerviosa y no quise saltar. Pero mi amigo me convenció de que me iba a arrepentir de no hacerlo. Entonces, respiré profundamente y recé a Dios para que me protegiera y después SALTÉ!!!!

Más tarde, llamé a mis padres por Skype y les conté sobre mi salto en el bungee. Mi madre estaba sorprendida y no me creyó, cuando le mostré las fotos, sus primeras palabras fueron “DIOS MIO CHANTEL! VOY A TENER UN ATAQUE AL CORAZON!”, en cuanto que mi padre estaba muy emocionado porque había superado mi más grande miedo.

El próximo día, puse las fotos de mi salto en Facebook y muchos de mis amigos estaban sorprendidos y orgullosos de mí. Aunque fue una maravillosa experiencia,¡no volvería a hacerlo!

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